Entero-Silicona

Estos días atrás he estado sufriendo de gases. Sí, es escatológico, pero los gases también existen. Y duelen tela. Se deben a una mala alimentación o al menos, yo se lo achaco a eso, ya que no tomo nada con gas, salvo cerveza los findes de semana, y creedme, puedo estar dispuesto a hacer muchos sacrificios, ¡¡pero la birra ni de coña!!

El caso es que para curarme (es decir, para expulsar los gases cual tubo de escape de moto cani) tomo una jarabe de Silicona. Sí, silicona, de la misma que lleva Ana Obregón en su operado escote. Y ahora cada vez que lo tomo siento nauseas. Porque soy tan gilipollas (y dispongo de una imaginación portentosa sobre la que os hablaré algún día) que puse esa imagen en mi mente y ahora me persigue.

Todas las noches me persigue una Ana Obregón sin sujetador obligándome a que le succione el pecho. Una mama arrugada y caída que ondula febrilmente a cada zancada que da la bióloga, la muy hija de su madre. Y por más que intento darle esquinazo, más corre. ¡¡Perra el infierno!! ¡¡Aleja de mí tu seno plasticoso!!

Creo que tendré que ir a tratamiento, esto empieza a ser grave. No puedo hacer nada sin pensar en su pezón tuberoso: no puedo comer, no puedo dormir, no puedo follar… bueno, esto último tampoco es muy frecuente. Doctor, ¿qué me ha hecho? ¡Prefiero seguir hinchado como un globo!